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Bolsas de basura biodegradables: qué son y qué ventajas tienen

Una de las grandes víctimas de la guerra contra el plástico que hemos emprendido en Europa son las contaminantes bolsas de plástico. Cada vez es más difícil encontrar comercios donde nos den una bolsa de plástico -hay que pagar por ellas-, y paralelamente hemos desarrollado una tendencia a separar los residuos orgánicos del resto. Y la mejor solución para ello es el uso de bolsas de basura biodegradables.

Qué son las bolsas biodegradables de basura

Las bolsas biodegradables están fabricadas a partir de materiales vegetales (almidón de patata, maíz, yuca), pero sin productos químicos. Contienen una serie de aditivos que en contacto con la humedad y la luz se descomponen rápidamente, siendo tan resistentes como las convencionales. Además, les podemos dar el mismo uso. Por ejemplo, puedes ponerla en tu cubo de la basura, depositar la basura orgánica y tirarla al contenedor indicado cuando la hayas llenado en 2 o 3 días.

Aunque aparentemente las bolsas de basura biodegradables sean como las convencionales, hay una gran diferencia: la huella que dejan. Una bolsa de plástico convencional tarda más de 400 años en desaparecer de la tierra, mientras que las biodegradables se degradan mucho más rápido, y no dejan un residuo que perdurará generación tras generación. También cambia su composición, ya que las biodegradables no utilizan derivados del petróleo.

Ventajas de las bolsas de basura biodegradables

Sin lugar a dudas, la principal ventaja de las bolsas de basura biodegradables es que se reduce la huella que dejamos en la Tierra. De hecho, cuando llegan a nuestras manos su huella de carbono es mucho inferior a la de las bolsas de plástico. Reducen la contaminación del agua y los espacios naturales, y evita que animales como los peces mueran al ingerirlas; convirtiéndose así en la mejor solución para depositar nuestros residuos domésticos orgánicos.